Serie · Un Dios que habla sin filtros
¿Cómo cumplir el llamado?
Todos hemos sido llamados por Dios para cumplir un propósito. Qué dice la Biblia sobre el llamado de Dios, su propósito general para tu vida y cómo cumplirlo.
En esta entrada
Tema 4 de la serie. Predicado el 24 de octubre de 2026 en la Iglesia Cristianos en Acción, en Turbaco.
Diapositivas
Texto base
Y vino a mí la palabra del Señor: «Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré; te puse por profeta a las naciones».
Entonces dije: «¡Ah, Señor Dios! No sé hablar, porque soy joven».
Pero el Señor me dijo: «No digas: “Soy joven”, porque adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás. No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte», declara el Señor.
Entonces el Señor extendió Su mano y tocó mi boca. Y el Señor me dijo: «Yo he puesto Mis palabras en tu boca. Mira, hoy te he dado autoridad sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y para derribar, para destruir y para derrocar, para edificar y para plantar».
Jeremías 1:4-10 (NBLA)
«Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre».
Juan 15:16 (NTV)
Introducción
Todos hemos sido llamados por Dios para cumplir un propósito. Si bien cada persona es diferente y su vida abarca áreas que la orientan a ser más útil en un papel u otro —lo que llamo propósitos específicos—, es importante entender el propósito general de Dios para la raza humana.
Esta entrada busca responder una pregunta: ¿cómo cumplo el propósito general que Dios ha trazado en mi vida? Su objetivo es afianzar la idea del llamado de Dios en cada vida y promover un cambio de mentalidad para cumplirlo.
1. El llamado es equivalente al propósito
Dios llamó a Samuel en un tiempo difícil: Elí y sus hijos, que servían como sacerdotes, fueron juzgados por Dios a causa de su pecado (1 Samuel 3). Al ser llamado, Samuel comenzó a ejercer el ministerio que Dios le encomendó y a guiar al pueblo. Ese ministerio tenía un propósito claro, pues Dios había apartado a los levitas para sí:
«He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas».
Números 3:12
El sacerdote era el medio que Dios usaba para comunicarse con el pueblo, y el pueblo con Dios. Si definimos propósito como el objetivo que se pretende conseguir, notamos algo importante: ese objetivo no nació del deseo de Samuel. Fue Dios quien le dio el propósito al llamarlo. Por eso el llamado y el propósito van de la mano: cuando Dios llama, también asigna para qué.
2. Propósito específico y general
Si propósito es todo objetivo que se pretende conseguir, todos tenemos varios. En el día a día nos ponemos metas: estudiar, conseguir un trabajo, formar una relación, e incluso cosas pequeñas como cocinar algo que nos gusta o ir a ver una película. Sin embargo, la Biblia nos muestra que Dios establece dos clases de propósito: uno general, para toda la humanidad, y otros específicos, para cada persona.
Desde la creación, Dios le dio al ser humano un propósito general:
«Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra».
Génesis 1:28
Además, Dios entrega propósitos específicos. Abraham, Moisés y David actuaron conforme al propósito que Dios trazó para cada uno, y ese propósito particular apuntaba al propósito general de Dios: llenar la tierra de su gloria.
- Propósitos específicos: un ministerio, una profesión, una familia, un talento.
- Propósito general: que la gloria de Dios llene la tierra, que las personas se conviertan en hijos de Dios y que dejemos a un lado el pecado que nos controla.
El propósito general no es menos importante por ser general. Al contrario, es la meta a la que apuntan todos los propósitos específicos, y se alcanza a través de ellos. Es como en un proyecto: se plantea un objetivo general y varios objetivos específicos que, al cumplirse, lo hacen posible.
3. El propósito general
Dios tiene un propósito contigo, eso es seguro. Tal vez te has preguntado: ¿qué hago aquí?, ¿estaré haciendo lo correcto?
Yo no sé qué ha planeado Dios de manera específica para tu vida: cuál es tu objetivo, en qué te vas a destacar. Incluso si piensas que eres un bueno para nada, de algo sí estoy convencido: tienes un propósito general en Cristo. Y ese propósito ya te fue entregado: lo escuchamos cada sábado, lo vemos en la Biblia y nos rodea.
Resumir en una sola frase qué es el propósito general de Dios es un reto, porque Dios ha revelado muchas cosas que se entrelazan a lo largo de la Escritura. He aquí algunos propósitos generales de Dios para ti:
- Guardar sus mandamientos.
- No decir vulgaridades.
- Honrar a Dios.
- Ser diligentes.
- Ser mansos.
Y muchos más. Pero, ante todo, Dios dice algo que, para mí, sobrepasa todas las posibles explicaciones:
Tu propósito y mi propósito es dar gloria a Dios
«Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice».
Isaías 43:7
Y este llamado lo ha dado Dios:
«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados».
Romanos 8:28
¡Dios te llama! Y ese llamado no depende de lo que hayamos hecho, sino de Aquel que llama:
«(Pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama)».
Romanos 9:11
Es el mismo propósito del que habla Pablo cuando dice que fuimos «predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad» (Efesios 1:11), «conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor» (Efesios 3:11).
4. Cumpliendo el propósito general
Para cumplir el propósito de dar gloria a Dios, debemos orar por lo siguiente:
- Recibir a Cristo como nuestro Señor y Salvador.
- Ceder a Dios aquellas áreas de nuestra vida que todavía son más nuestras que de Él.
- Que Dios nos tenga por dignos de su llamamiento y cumpla en nosotros su propósito con su poder.
«Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder».
2 Tesalonicenses 1:11
La Escritura nos recuerda además cuál es el fin de ese llamado, de dónde viene y cómo se vive:
«Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida».
1 Timoteo 1:5
«Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos».
2 Timoteo 1:9
«Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia».
2 Timoteo 3:10
Para esta semana
- Pregúntate: ¿qué priorizo en vez de Dios?
- Pregúntate: ¿cuál es mi primer pensamiento al levantarme?
- Lee el libro de Proverbios, un capítulo por día. Tiene 31 capítulos, uno para cada día del mes.
Referencias bíblicas
- Génesis 1:28 (RVR1960): el propósito dado al ser humano desde la creación.
- Números 3:12 (RVR1960): Dios aparta a los levitas para sí.
- 1 Samuel 3: el llamado de Samuel.
- Proverbios 1–31: lectura diaria propuesta para esta semana.
- Isaías 43:7 (RVR1960): creados para la gloria de Dios.
- Jeremías 1:4-10 (NBLA): Dios comisiona a Jeremías.
- Juan 15:16 (NTV): Dios nos eligió para dar fruto.
- Romanos 8:28 (RVR1960): llamados conforme a su propósito.
- Romanos 9:11 (RVR1960): el llamado depende de Aquel que llama.
- Efesios 1:11 (RVR1960): predestinados conforme a su propósito.
- Efesios 3:11 (RVR1960): el propósito eterno en Cristo Jesús.
- 2 Tesalonicenses 1:11 (RVR1960): dignos de su llamamiento.
- 1 Timoteo 1:5 (RVR1960): el amor como fin del mandamiento.
- 2 Timoteo 1:9 (RVR1960): llamados con llamamiento santo.
- 2 Timoteo 3:10 (RVR1960): una vida que sigue el propósito.






















