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#teologia7 min de lectura

El Zohar desde una óptica reformada

Qué es el Zohar, el libro central de la Cábala, qué ofrece la nueva antología de Ediciones Atalanta y por qué un cristiano reformado no debe dejarse orientar por él.

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Ediciones Atalanta publicó Zohar. Libro del esplendor, una antología en español del texto central de la Cábala, la tradición mística judía. La edición ha tenido buena acogida en la prensa española y llega a un público que no necesariamente conoce la Cábala. Por eso conviene preguntarse qué es este libro y cómo debe acercarse a él un cristiano que confiesa la fe reformada.

Qué es el Zohar

El Zohar (en hebreo, «esplendor») es un comentario místico sobre la Torá, escrito sobre todo en arameo. Apareció en Castilla a finales del siglo XIII. La tradición lo atribuye al rabino Shimón bar Yojai, un sabio del siglo II, pero la mayoría de los estudiosos, siguiendo a Gershom Scholem, lo atribuyen al cabalista castellano Moisés de León (Scholem, 1996).

El libro tiene forma de relato: un grupo de sabios recorre los caminos de Galilea, conversa y se transmite enseñanzas secretas sobre el sentido oculto del texto bíblico. Detrás de esas conversaciones hay un sistema completo:

  • El Dios escondido. En su fondo último, Dios es el Ein Sof, «lo sin fin», inaccesible a todo conocimiento.
  • Las sefirot. De ese fondo emanan diez atributos o potencias divinas, las sefirot, por medio de las cuales Dios se manifiesta y actúa en el mundo.
  • El Árbol de la Vida. Es el diagrama que ordena las diez sefirot y los veintidós senderos que las unen, uno por cada letra del alfabeto hebreo (Ediciones Atalanta, 2026).
  • El lenguaje creador. Las letras hebreas y sus valores numéricos contienen los códigos con los que Dios crea y se revela. De ahí la importancia de la gematría, que interpreta el texto sumando el valor de las letras.

La edición de Atalanta

La antología es una selección, no el Zohar completo, que ocupa miles de páginas. La preparó Lola Josa, catedrática de Literatura de los Siglos de Oro en la Universidad de Barcelona y especialista en la mística de San Juan de la Cruz. Forma parte de la colección Memoria Mundi y se presenta en tapa dura, con 384 páginas (Ediciones Atalanta, 2026).

Como trabajo editorial, tiene interés. Ayuda a entender una obra que influyó en la literatura, la filosofía y hasta en la mística cristiana española. El problema no está en la edición, sino en lo que el libro propone a quien lo lee buscando orientación espiritual.

Por qué un cristiano no debe orientarse por él

1. Dios ya habló, y habló en el Hijo

El punto de partida reformado es que la revelación de Dios está completa en la Escritura y culmina en Jesucristo:

«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» (Hebreos 1:1-2, RVR1960).

La Confesión de Westminster lo dice así: todo el consejo de Dios sobre lo necesario para su gloria y para la salvación, la fe y la vida del hombre está expuesto en la Escritura, o se deduce de ella por buena y necesaria consecuencia, y a ella nada debe añadirse, ni por nuevas revelaciones del Espíritu ni por tradiciones de hombres (CFW 1.6). El Zohar se presenta justamente como lo que la Confesión excluye: una tradición secreta que completa la Escritura y descubre lo que el texto, leído sin sus claves, no dice.

2. La revelación no es un código para iniciados

La Cábala supone que el verdadero sentido de la Biblia está oculto y que solo lo alcanzan unos pocos que conocen las claves. La Escritura enseña lo contrario:

«Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley» (Deuteronomio 29:29, RVR1960).

Pablo, ante el rey Agripa, insistía en que el evangelio no es un saber esotérico: «no se ha hecho esto en algún rincón» (Hechos 26:26, RVR1960). Y a los corintios les escribe que renuncia «a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad» (2 Corintios 4:2, RVR1960). El evangelio se predica a plena luz, al alcance de cualquiera.

3. El texto tiene un sentido, no mil

La gematría y la lectura simbólica de las letras convierten el texto en un campo infinito de significados ocultos. La tradición reformada, en cambio, sostiene que la Escritura se interpreta por la Escritura, y que el verdadero sentido de cada pasaje no es múltiple, sino uno (CFW 1.9). Por eso se lee atendiendo a la gramática, la historia y el contexto, y no buscando combinaciones numéricas. Cuando el sentido depende de una clave secreta, la autoridad pasa del texto al intérprete que tiene la clave.

4. Cristo es el único mediador

En la Cábala, el Dios infinito se comunica con el mundo a través de una cadena de emanaciones, las sefirot. Y en su desarrollo posterior, el hombre, con sus obras y su devoción, contribuye a restaurar la armonía dentro de esa estructura divina. El evangelio anuncia otra cosa:

«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2:5, RVR1960).

No hay escalas intermedias que recorrer ni potencias que equilibrar. En Cristo «están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Colosenses 2:3, RVR1960), y el Padre no se busca subiendo por un árbol de atributos, sino en el Hijo: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9, RVR1960). Tampoco la salvación depende de que el hombre repare lo que está roto en lo alto. Es obra de la gracia de Dios, recibida por la fe.

5. La advertencia apostólica

Pablo ya advirtió a las iglesias contra las especulaciones religiosas que se presentan como un saber superior:

«Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo» (Colosenses 2:8, RVR1960).

A Tito le pide que los creyentes no atiendan «a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad» (Tito 1:14, RVR1960), y a Timoteo, que no presten atención «a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe» (1 Timoteo 1:4, RVR1960). El Zohar es muy posterior a esas cartas, pero el principio es el mismo: las especulaciones que no nacen de Cristo no edifican la fe.

6. Una tentación antigua

La atracción de la Cábala sobre los cristianos no es nueva. En 1486, el humanista Giovanni Pico della Mirandola afirmó en sus Conclusiones que ninguna ciencia da más certeza de la divinidad de Cristo que la magia y la Cábala. Así nació la llamada Cábala cristiana del Renacimiento. Pocas décadas después, la Reforma recordó a la iglesia que la certeza de la fe no se apoya en saberes ocultos, sino en la Palabra de Dios que el Espíritu Santo confirma en el corazón del creyente.

Leer sin ser orientado

Esto no significa que un cristiano no pueda leer el Zohar. Puede estudiarlo como historia de las religiones o como literatura, del mismo modo que lee a Platón o el Corán sin tomarlos como guía espiritual. La Escritura nos manda: «Examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Tesalonicenses 5:21, RVR1960). Pero examinar no es someterse.

La diferencia está en quién tiene la última palabra. Para el cristiano reformado, esa palabra no está en códigos escondidos en las letras, sino en lo que Dios ya dijo con claridad en su Palabra:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Timoteo 3:16-17, RVR1960).

Si la Escritura basta para que el creyente esté «enteramente preparado», no necesita un esplendor oculto que la complete.

Referencias bibliográficas

  • Confesión de Fe de Westminster (1647), capítulo 1, «De las Santas Escrituras», secciones 6 y 9. Las paráfrasis son propias.
  • Ediciones Atalanta (2026). Zohar. Libro del esplendor. Selección y edición de L. Josa. Colección Memoria Mundi. Consultar en línea.
  • Pico della Mirandola, G. (1486). Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae. Roma.
  • Scholem, G. (1996). Las grandes tendencias de la mística judía. Madrid: Siruela. Original: Major Trends in Jewish Mysticism (1941).
  • Santa Biblia, Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas en América Latina.

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